Domingo, 15 Marzo 2015 21:00

Qué hacer para que los más pequeños se acostumbren al jardín infantil, nota de la sede Rancagua en El Rancagüino

El periodo de adaptación es fundamental para el proceso educativo y sus implicancias son trascendentales para el éxito de este mismo, resulta especialmente significativo para la vida presente y futura del niño y niña y su familia.

El propósito de este periodo de adaptación, es facilitar la adaptación del niño y niña al jardín infantil, estableciendo distintos vínculos afectivos entre ellos y sus educadoras.

Una de las mayores preocupaciones de los padres es cuando sus hijos entran por primera vez al jardín infantil, y quedan con la preocupación si estará llorando, si comió, y en definitiva si se adaptó a este nuevo sistema donde comienzan su proceso educativo.

La educadora de párvulo y docente de Universidad La República, Marisa Godoy Cid, señala que el periodo de adaptación es el tiempo que transcurre desde que el niño y la niña llegan por primera vez al Jardín Infantil hasta que ya se desenvuelve con normalidad dentro de ella.

Desde el punto de vista pedagógico –explicó- adquiere gran importancia la separación del hogar que el niño y la niña va a vivir al incorporarse al Jardín Infantil, por lo que se considera fundamental el periodo de adaptación, ya que su actitud ante la unidad educativa, ante las relaciones sociales, ante los aprendizajes a lo largo de toda la escolarización, va a depender de cómo asimile este proceso, positiva o negativamente.

La docente de Universidad La República fue enfática al manifestar que "de ahí la necesidad de organizar un adecuado periodo de adaptación para que la entrada al Jardín Infantil por vez primera sea lo menos traumática posible, ya que en algunos casos es la primera separación que se produce entre el niño y la niña y la familia".

En dicho periodo es muy necesaria la colaboración de los padres –precisó Marisa Godoy- ya que la adaptación viene determinado, en gran medida, por asuman la separación; sus temores, expectativas, su ansiedad, su seguridad o inseguridad, y su grado de confianza en las posibilidades del niño y niña y en las garantías del centro, ya que todos sus temores pueden ser transmitidos a través de diversas manifestaciones y a su vez captados por los hijos.

El Jardín Infantil supone una oportunidad para crecer y madurar, para afirmarse en su propia identidad e iniciar, de este modo, el conocimiento y la adaptación al mundo exterior. El niño y la niña tienen que ser capaces de asimilar los cambios que supone esta nueva actividad en su vida cotidiana y por tanto es normal que se presente como un proceso irregular, "donde podremos observar avances, retrocesos y sentimientos contradictorios de aceptación y rechazo. Igualmente pueden aparecer regresiones y síntomas diversos", puntualizó la docente universitaria.

"Para que este proceso se lleve a cabo de manera adecuada es importante mantener una actitud abierta y receptiva, atendiendo a los distintos ritmos de los niños y niñas. Procuraremos mantener una atención individualizada, reforzando la confianza del niño y la niña en sí mismos y potenciando su autoestima de modo que progresivamente vaya adquiriendo seguridad en sus propias capacidades y en el entorno que le rodea", precisó la especialista.

LA FAMILIA ES CLAVE

Para Marisa Godoy es importante establecer un vínculo directo entre el jardín infantil y la familia para conocer mejor al niño y a la niña, "la información que la familia entregue permitirá conocer y que las tías se acerquen con mayor confianza a los pequeños, y así registrar información cualitativa, que llevará a obtener valiosos elementos que van a formar parte de la evaluación pedagógica inicial", indicó.

La conversación entre las tías y los padres debiera darse en un marco de naturalidad y reciprocidad; una conversación de este tipo permite que la familia sienta que están interesados en su hijo/a., como ser único, diferente, especial y generará lazos de confianza.

EL JARDIN INFANTIL

Otro actor fundamental y que se encuentra preparado es el jardín infantil, quien debe recibir al menor en un ambiente limpio, ordenado, con materiales al alcance de los niños y niñas, que ofrezca espacios para las pertenencias personales, juguetes u objetos preferidos, letreros de bienvenida, tarjetas con sus nombres, etc.; es un ambiente que debe evidenciar preocupación y preparación especial de recibimiento, es hacer presente que esta es una ocasión especial.

Como cualquier otro período del proceso educativo, las actividades deben estar pensadas, planificadas y evaluadas de acuerdo a los objetivos propuestos, los cuales han sido planteados en consideración a los intereses de los párvulos y su familia, con el propósito de facilitar su incorporación al jardín infantil.

INFOGRAFÍA

En este periodo, es necesario trabajar con los niños y niñas:

• Participación y reconocimiento de la pertenencia a distintos grupos sociales.
• Identificación de la educadora o encargada y de algunos compañeros/as.
• Manipulación y experimentación de los objetos personales y del aula.
• Percepción de las necesidades corporales y normas para satisfacerlas pidiendo ayuda cuando sea necesario.
• Construcción del orden temporal en el transcurso de las actividades diarias.
• Expresión de las necesidades personales.
• Utilización de las formas socialmente establecidas para relacionarse con los demás: saludos, despedidas y peticiones.
• Creación de un ambiente cálido, acogedor y seguro.

Y, con los Padres, Madres y Apoderados:

• Conocer algunos espacios de la Unidad Educativa, tanto interiores como exteriores (salas, baños, patio, entre otros).
• Conocer el nombre de los adultos del nivel y el de algún compañero y compañera.
• Reconocerse parte integrante del grupo de apoderados del nivel de su hijo o hija.
• Adquirir progresivamente ciertas rutinas del jardín infantil, de las cuales es necesaria la participación de las familias: alimentación, hábitos higiénicos, horarios, rutina diaria, etc.
• Familiarizarse con materiales y actividades pedagógicas y cotidianas, para reforzar en casa los nuevos aprendizajes de los niños y niñas.
• Favorecer la confianza y las relaciones de los padres, madres y apoderados con el jardín infantil.

Para esto, será necesario:

• Establecer una relación socio-afectiva entre el niño-a y el personal de la unidad educativa.
• Cuidar los momentos de acogida y salida, recibiéndolos con agrado, hablando con los padres a la salida sobre el transcurso de la jornada.
• La actividad base será el juego libre y espontáneo con los otros niños y niñas para favorecer así la comunicación, los hábitos, la interrelación... en los que participaré cuando así lo estime necesario.
• Se pedirá a la familia que refuerce aquellos aspectos que sean necesarios para la mejor adaptación del niño y niña en el jardín infantil.

 

Publicación El Rancaguino digital

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